El rol de los factores de riesgo genético, y cómo pueden éstos modificarse, ha de definirse con más claridad. Los desencadenantes ambientales, tales como los virus y las toxinas, necesitan investigarse adicionalmente. Los blancos celulares y subcelulares específicos del ataque inmunológico en el cerebro y en la médula espinal, y las subseries de células T involucradas en ese ataque necesitan identificarse. El conocimiento de estos aspectos de la enfermedad permitirá a los científicos crear nuevos métodos para detener —o invertir y reparar—la destrucción de mielina que ocasiona los síntomas de la esclerosis múltiple.

Se han logrado muchos adelantos, en varios frentes, en la batalla contra la esclerosis múltiple. Cada adelanto interactúa con los otros, añadiendo una mayor profundidad y un mayor significado a cada nuevo descubrimiento. Se destacan, en particular, cuatro áreas de avances en la comprensión de la esclerosis múltiple.

En el curso de la última década, nuestro conocimiento acerca de la forma en que el sistema inmunológico funciona ha aumentado a un ritmo sorprendente. Se han hecho avances importantísimos en reconocer y definir el papel del sistema inmunológico en la aparición de lesiones de esclerosis múltiple, dando a los científicos la capacidad de formular métodos para modificar la respuesta inmunológica. Se espera que este trabajo produzca toda una serie nueva de terapias potenciales que puedan mejorar la esclerosis múltiple sin efectos secundarios dañinos.

Nuevas técnicas diagnósticas y de exploración, tales como las imágenes de resonancia magnética (MRI) han vuelto a definir la historia natural de la esclerosis múltiple y están resultando sumamente valiosas para vigilar la actividad de la enfermedad. Los científicos ahora pueden visualizar y seguir el desarrollo de las lesiones de esclerosis múltiple en el cerebro y en la médula espinal utilizando las imágenes de resonancia magnética (MRI). Esta capacidad constituye una enorme ayuda en la evaluación de las nuevas terapias y puede acelerar el proceso de evaluación de nuevos tratamientos.

Se han creado también otras técnicas que hacen posible la labor minuciosa de desvelar los secretos genéticos de la enfermedad. Dichos estudios han fortalecido el convencimiento de los científicos de que la esclerosis múltiple es una enfermedad con muchos componentes genéticos, ninguno de los cuales es dominante. Se han identificado factores genéticos relacionados con el sistema inmunológico que predisponen a una persona a contraer la esclerosis múltiple y pueden conducir a nuevas formas de tratar o prevenir la enfermedad.

De hecho, se ha encontrado un tratamiento que puede frenar el desarrollo de la enfermedad y ahora también se dispone de un número creciente de terapias para tratar con eficacia algunos de los síntomas de la esclerosis múltiple. Actualmente hay un número de tratamientos en proceso de investigación que pueden reducir los ataques o mejorar la función de las fibras de los nervios desmielinados. También se están realizando más de una docena de ensayos clínicos que someten a prueba terapias potenciales, y nuevos tratamientos en modelos animales están siendo formulados o sometidos a prueba.