Debido a que la transmisión de los mensajes electroquímicos entre el cerebro y el cuerpo se ve perturbada en la esclerosis múltiple, se están investigando medicamentos para mejorar la conducción de los impulsos nerviosos. En vista de que los nervios privados de mielina presentan anormalidades de la actividad de potasio, los científicos están estudiando medicamentos que bloquean los canales a través de los cuales se mueve el potasio, restaurando así la conducción del impulso nervioso.

En varios ensayos experimentales pequeños, derivados de un medicamento llamado aminopiridina, mejoraron temporeramente la visión, la coordinación y la fuerza cuando se administraron a pacientes con esclerosis múltiple que sufrían tanto síntomas visuales, así como una sensibilidad mayor a la temperatura. Entre los posibles efectos secundarios de estas terapias figuran las parestesias (sensaciones de hormigueo), mareos y convulsiones.